Cantemos Al Amor de Los Amores

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1. Cantemos al Amor de los amores, cantemos al Señor. Dios está aquí; venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS; CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR; HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA, AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. 2. Unamos nuestra voz a los cantares del Coro Celestial, Dios está aquí, al Dios de los Altares alabemos con gozo angelical. 3. Por nuestro amor oculto en el sagrario, su gloria y esplendor; para nuestro bien, queda en el santuario, esperando al justo y pecador. 4. Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino, do se come el Cordero celestial. 5. ¡Jesús potente, Rey de las victorias! ¡A ti loor sin fin! ¡Canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín! 6. Tu nombre ensalzamos y alabamos con toda nuestra voz. ¡Rey de majestad, por siempre te aclamamos, y Señor de las almas, Cristo Dios! 7. Oh, sí cristianos fervorosos vamos a Cristo en el altar, y

¡Hoy Celebramos la Anunciación! El “Sí” de una Mujer que Cambió la Historia

Cada año la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación. Un día como hoy la historia de la humanidad cambió cuando María dio su “Sí” valiente a Dios, concibiendo desde aquel momento a Jesús y convirtiéndose en protectora del Niño que un día nacería y salvaría con amor al mundo.

“‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible’. María contestó: ‘Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y la dejó el ángel” (Lc. 1, 35 - 38).

La Solemnidad de la Anunciación se celebra nueve meses antes de la Navidad. Si se analiza la historia, María “no la tuvo fácil”. Ella estaba comprometida con José y ciertamente esta decisión de concebir al Hijo de Dios trajo inestabilidad.

Por lo tanto el Señor interviene y el ángel en sueños le habla a José, quien acepta el plan de Dios, obteniendo así el privilegio de ser padre de Jesús en la tierra y de formar la Sagrada Familia con María.

En el Evangelio de hoy (Lc. 1, 26-38) se aprecia el diálogo del mensajero de Dios con la Virgen. No fue una imposición sino una propuesta a la que María pudo haber dicho no. Pero la “bendita entre las mujeres” aceptó y se produjo el milagro de Encarnación del Hijo de Dios.

Desde aquel momento María tuvo en su vientre a Jesús, no a los tres meses o cuando el embrión tenía forma humana, sino desde el momento de la concepción. He aquí una razón más por la que la Iglesia defiende al bebé desde el primer instante de su vida.

Con informacion  de ASIPRENSA, 


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