Oración de Entrega a Jesucristo,

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ORACIÓN DE ENTREGA Señor aquí me presento con el corazón lastimado por tantas decepciones, heridas y frustraciones que con el paso del tiempo personas y situaciones me han ocasionado. Heridas por desamor, decepción, idealizaciones y esperas que no han podido ser. Sana en mí  aquellas frustraciones tan profundas que hasta hoy hieren y oscurecen el futuro. Sana el deseo de ser amada y valorada, por esas tantas veces que esperé ser querida y tenida en alta estima por quienes amaba y no lo he podido sentir. Sana en mi aquellas heridas que en el deseo de ser comprendida he esperado y nunca ocurrió. Sana en mí el querer que las personas actúen como yo quisiera sean con mi persona. Sana en mi corazón la profunda huella que el desamor ha causado, por aquellas esperas que hoy al pasar los años veo no han ocurrido. Por los amores no vividos, las esperas que turbaron mi corazón, por el engaño y la indiferencia que hacia mi persona tantos han manifestado. Sana y acaricia Señor la trist

¡Hoy Celebramos la Anunciación! El “Sí” de una Mujer que Cambió la Historia

Cada año la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación. Un día como hoy la historia de la humanidad cambió cuando María dio su “Sí” valiente a Dios, concibiendo desde aquel momento a Jesús y convirtiéndose en protectora del Niño que un día nacería y salvaría con amor al mundo.

“‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible’. María contestó: ‘Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y la dejó el ángel” (Lc. 1, 35 - 38).

La Solemnidad de la Anunciación se celebra nueve meses antes de la Navidad. Si se analiza la historia, María “no la tuvo fácil”. Ella estaba comprometida con José y ciertamente esta decisión de concebir al Hijo de Dios trajo inestabilidad.

Por lo tanto el Señor interviene y el ángel en sueños le habla a José, quien acepta el plan de Dios, obteniendo así el privilegio de ser padre de Jesús en la tierra y de formar la Sagrada Familia con María.

En el Evangelio de hoy (Lc. 1, 26-38) se aprecia el diálogo del mensajero de Dios con la Virgen. No fue una imposición sino una propuesta a la que María pudo haber dicho no. Pero la “bendita entre las mujeres” aceptó y se produjo el milagro de Encarnación del Hijo de Dios.

Desde aquel momento María tuvo en su vientre a Jesús, no a los tres meses o cuando el embrión tenía forma humana, sino desde el momento de la concepción. He aquí una razón más por la que la Iglesia defiende al bebé desde el primer instante de su vida.

Con informacion  de ASIPRENSA, 


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